El voto joven como necesidad de nuestro tiempo

Como ya es de público conocimiento, el proyecto que apunta a que los jóvenes puedan optar por votar a partir de los 16 años y que también permite a los extranjeros con un mínimo de dos años de residencia en nuestro país ser electores nacionales, ya es ley.

Esta iniciativa, impulsada por los senadores del Frente para la Victoria, ha merecido numerosas campañas de desprestigio por parte de dirigentes de la oposición. En este sentido, hay quienes argumentan que se trata de una «estrategia política» para sumar votantes por parte de nuestro gobierno; personajes que sustentan sus pseudo- verdades en encuestas inexistentes o pagas; las que hablarían de un supuesto descontento de los argentinos para con nuestra Presidenta Cristina Fernández.

Sin entrar en triviales controversias, es hora de que quienes ocupan una banca por elección del Pueblo comiencen a entrar en cuenta del tiempo histórico que nos atraviesa y del rol fundamental que la juventud tiene dentro del mismo.

La llegada de Néstor Kirchner al gobierno en el año 2003 marcó un quiebre fundamental con los viejas recetas neoliberales. Y uno de los cambios primordiales fue la reincorporación activa de los jóvenes en el proceso de construcción de nuestra Argentina; reconociendo a la política como una poderosa herramienta de transformación de la realidad en beneficio de los pueblos. Reivindicando las luchas por las que nuestros Compañeros entregaron sus vidas en los ’70, Néstor retomó aquellos lemas de la Patria Justa, Libre y Soberana y los transformó en políticas concretas. Y este es el camino que hoy seguimos profundizando junto a Cristina en el marco de este Proyecto Nacional y Popular.

El apoyo incondicional que la juventud ha demostrado para con Néstor y nuestra Presidenta a lo largo de estos diez años de gestión, constituye una prueba fehaciente de la adhesión de los jóvenes al modelo de crecimiento con justicia social y una justa redistribución de la riqueza. Al mismo tiempo que el crecimiento de los espacios de militancia es la evidencia de su voluntad de participación activa en los cambios sociales, políticos y económicos. Entonces, ¿por qué negarles ese derecho tan elemental como legítimo?

La modificación de la edad mínima para votar es un debate de nuestro siglo que excede las fronteras de Argentina e inclusive de Latinoamérica. En Chile, Uruguay, España, Italia, Austria y Alemania esto ya es tema de discusión; mientras que en Brasil, Nicaragua, Cuba y Ecuador se ha transformado en una realidad.

Finalmente, la iniciativa de considerar a los extranjeros como electores nacionales no puede ser entendida si no es dentro de los parámetros cardinales que guían el proyecto de país que forjamos: el de la inclusión social y la integración regional. Cada uno de los hombres que han elegido el suelo argentino para desarrollarse; forman parte de nuestra sociedad y de nuestros procesos políticos- económicos. Es consecuencia necesaria de ello el considerar sus opiniones a la hora de resolver las políticas a seguir para la solución de conflictos y la mejora en la calidad de vida de nuestro Pueblo.

Puede verse así como la lógica de fondo de esta ley es una y es clara: la construcción de una mayor ciudadanía para dos sectores cuyas capacidades habían quedado invisibilizadas hasta el presente para buena parte de la sociedad. Se trata de un nuevo aporte a la Democracia; a la Justicia y a la Igualdad por la que todos los días luchamos quienes somos parte activa de este Proyecto Nacional y Popular, para consolidar lo hecho y construir lo que nos falta.

Deja un comentario