La negociación colectiva como política de Estado

Pocos días atrás, el presidente de la Unión Industrial Argentina (UIA), Héctor Méndez, afirmó en declaraciones públicas, que “en un país normal, sin este nivel de inflación, las paritarias dejarían de estar”. Tambien dejó en claro que, en su opinión, “los aumentos salariales deberían estar entre el 15 y el 20%”. Méndez también habló de la cuestión tributaria, argumentando: “Estamos sujetos a una presión impositiva monumental e históricamente jamás conocida. Hay muchos países que pagan más, pero tienen otra contrapartida. Acá el pueblo no recibe nada. El pueblo viaja mal, vive mal, no tiene vivienda”.

Con la misma vocación regresiva y antilaboral, ya en el año 2012, el propio titular de la empresa transnacional Techint, Paolo Rocca, dijo que “para ganar competitividad, el sector industrial debería bajar los salarios”.

El titular de la UIA plantea ahora el fin del proceso de paritarias a pesar de que las empresas industriales han sostenido e incrementado su rentabilidad en los últimos años. Según surge de sus propios balances, las compañías del sector que cotizan en Bolsa, tuvieron una rentabilidad durante el año pasado del 28%. Pero la rentabilidad de Siderar (aceros) , que pertenece al Grupo Techint, alcanzó el 55% Y Aluar (aluminio) obtuvo un incremento de sus ganancias de un 391%.

No es un dato menor que esas ganancias se obtuvieron ampliando los márgenes sobre las ventas y el patrimonio neto. Es decir, aumentaron los precios para obtener ganancias extraordinarias.

Las convenciones colectivas de trabajo, también llamadas paritarias. constituyen un pilar, una pieza clave del sistema de relaciones del trabajo y la seguridad social vigente en nuestro país; y también cumplen un rol decisivo en la redistribución progresiva de la riqueza.

Desde su instauración, a partir de los primeros gobiernos del peronismo, entre los años 1946 y 1955, las paritarias son un instrumento legal e institucional que contribuye a la regulación y orientación de la puja distributiva, y de la discusión de las condiciones y el medio ambiente laboral, con plena participación de las organizaciones sindicales.

No es casual, mas bien todo lo contrario, que como instituto fueran incorporadas, por primera vez en la reforma constitucional de 1949, y mantengan su vigencia en el actual art 14bis de la Constitución nacional.

Con los acuerdos celebrados en 2014, muchos de ellos en plena aplicación, se han cumplido 10 años consecutivos de vigencia de la negociación colectiva entre trabajadores y empresarios para la definición de salarios y condiciones laborales. En la historia nacional no se registra ningún otro período tan extenso de aplicación continua de esta institución laboral clave para el efectivo ejercicio de los valores democráticos en las relaciones laborales.

Algunas de estas consideraciones que he señalado fueron incorporadas a los fundamentos del proyecto D-813/15-16, ingresado el día 15 de abril, para su tratamiento en la próxima sesion, que en su parte resolutiva propone que la Cámara de Diputados provincial declare:“Su pleno respaldo a la continuidad del proceso de negociaciones colectivas de trabajo sin restricciones, iniciado a partir del gobierno del presidente Néstor Kirchner; el cual debiera ser ratificado como Política de Estado, dados sus efectos positivos, tanto en cuanto a la preservación del poder adquisitivo de los salarios, como asimismo en su impacto progresivo en la redistribución de la riqueza a favor de las trabajadoras y los trabajadores y sus grupos familiares”.

Deja un comentario